defe-Chaca_05 matias carreño vazquez(Radio GBA / por Claudio Blanco) Llegó la justicia adeudada desde el viernes a la noche en la cancha de Independiente. Fue en el mismo distrito, pero más para acá en la línea urbana de la Av. Mitre: en Sarandí.  Sí, en la cancha de Arsenal, Defensa y Justicia venció 1 a 0 a Chacarita y avanzó a los Cuartos de Final de la Copa Argentina. El rival que espera es Boca -ni más, ni menos-, con quien se enfrentará hacia el inicio de la primavera en la lejana Formosa.

Y el Halcón triunfó apretado en el score, pero holgadamente en el desarrollo del juego ¡Es que éste Defensa versión Holan juega bien, che! A esa certeza se le opone la enorme cantidad de definiciones erráticas, que desdibuja injustamente todo lo desarrollado desde lo táctico, lo colectivo, lo individual y lo físico que éste equipo. Recupera mucho, provoca intensamente, avanza como cardúmen, ataca seguido, llega a borbotones, define tibio y convierte poco (o nada) ¡Y ahí está el punto! A todo ésto hay que agregarle la cuota de mala fortuna -postes, fallos arbitrales erróneos, salvadas providenciales…-. Eso sí: dejan todo y no claudican jamás en su afán de ganar el partido. Solo falta la puntada final para hilvanar un modelo que, aún desde la desidia de la no conversión, cautiva y enamora a los hinchas varelenses. Y esa puntada, lo saben todos los integrantes del plantel, es el aprovechamiento de las situaciones de gol generadas en cada partido.

Por suerte, en la tarde del viaducto una de todas se dio. Fue de Ignacio Sánchez Sotelo, después de la enésima pelota que fue a buscar. El “Lobo” siempre está, y siempre estuvo desde que Darío Franco era el DT, pero en aquél esquema todo era deshilachado y en cambio ahora se llega con un orden, un objetivo claro. Los cambios introducidos por Ariel Holan respecto al partido con Independiente funcionaron bien. Ingresaron Tellechea y Nery Leyes en el mediocampo y el “Cholito” Benítez ocupó el lugar dejado por Delgado en la margen izquierda de la defensa. Adelante, el mencionado Sánchez Sotelo pareció moverse con más seguridad y decisión que Julio Rodríguez. Y enfrente, sin un árbitro jugando en contra, estaba Chacarita. Un Funebrero que fue muy “light” a la hora de atacar y cuidadoso al extremo (miedo, sí) a la hora de encarar una jugada.

Lo confieso con alegría: es la primera vez que veo a Defensa como un equipo realmente de “Primera” al compararlo con el Chaca de la B Nacional. ¡Y saco pecho! Es que fue notoria la superioridad futbolística y física del Halcón, y eso es algo que hasta la finalización del semestre pasado no ocurría. Este Defensa y Justicia juega bien, y se planta de igual a igual ante cualquiera. Verdad es que si hoy en lugar del equipo de Gamboa hubiese estado uno de Primera, quizás el verdeamarillo habría lamentado mucho el fallar tanto en la definición. Pero jugando así (creo repetir la misma oración que en la redacción pos partido con Independiente) serán más las victorias que los lamentos.

El partido de ésta tarde me trajo recuerdos de un ayer que parece lejano, aunque no lo sea tanto. Fue un deja vú de los años de ascenso del Halcón, pero solo eso: un acto reflejo, ya que fue clara la imagen de Defensa como equipo de la máxima categoría del fútbol argentino. Y entre los recuerdos, me vino a la mente como un relámpago la fría y húmeda noche de 1999 en San Martín entre tablones semipodridos y cabinas de radio de plástico más amenazas varias, zona liberada y una vuelta olímpica anticipada en andas del gastronómico Barrionuevo antes del encuentro por la semifinal de un reducido por el ascenso que, obviamente, lo ganó (¿adivinan?) Chacarita comprando todo lo que se podía. Aún resuenan los ecos de la orden de Fernando Donaires, el técnico de Juventud Antoniana de Salta, antes de disputar la final con el funebrero, cuándo indica a sus futbolistas: “jueguen como quieran, pero ya saben cómo debe terminar ésto”. Sin palabras…

Y acaso la apacible tardecita de jueves en Sarandí fue la revancha tardía de aquella jornada del ’99. Claro, con otras realidades. Aquella vez el gol de Jorge Galleguillo con un zurdazo mortal hizo temblar la vieja cancha de madera y el poder de Barrionuevo (y, lo confieso, me hizo temblar a mí también porque allí empecé a imaginarme mil formas de escapar de aquella locura). Esta vez, el gol de Sánchez Sotelo puso justicia a una indicutida superioridad.  Aquella vez el “grande” era el tricolor; ésta vez, el grande, el de “Primera”, era el verderamarillo. Aquella noche ganó Chacarita 3 a 1; ésta tarde ganó Defensa 1 a 0.  En 1999 la impunidad disfrazada de dirigentes de fútbol ganó ese partido y compró un ascenso; hoy, los de Varela ganaron el partido con la justa deportiva y validando un ascenso logrado en 2014 con absoluta lealtad. Vaya diferencias. Orgulloso de estar de éste lado de la cosa.

En la Copa Argentina vendrá Boca Juniors, por los cuartos de final. Allí iremos por una hazaña, pero se sabe que la misión es difícil. Comparto las palabras de Ariel Holan a Radio Gran Buenos Aires apenas terminado el encuentro de hoy: “No quito mérito a la Copa Argentina, que brinda competitividad y dividendos al club y a los jugadores, pero nuestra primera misión es dejar a Defensa y Justicia en Primera y de la mejor manera posible de cara al año próximo. Para eso estoy, y aún quedan muchos partidos antes que el de Boca”. Sensatez y sentido común. Como el camino encarado en éste semestre por el Halcón en el “Torneo de 30”. Brindo por ello y por todo el público que acompañó hoy al equipo y que ya hace cuentas y prepara las valijas para llegarse hasta tierras formoseñas.

(Foto: Matías Carreño Vázquez)

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