(Radio GBA / Claudio Blanco) Acaso Defensa y Justicia esté, tras el resonante triunfo ante Racing por 3 a 2 apenas 7 días después de ganarle a Boca en la Bombonera, atravesando esa línea imaginaria que alguna vez atravezó Lanús cuando se asentó en la Primera División definitivamente, tras ser un extenso protagonista del fútbol del ascenso. El Halcón gana, enfrenta a los grandes de igual a igual desde la humildad, sin estridencias, y traza un paralelo con el equipo Granate de 1996 que dirigía Héctor Cúper.  Aquél Lanús, es cierto, contaba con jóvenes grandes figuras (Roa, Cravero, Peinado y el Tero Di Carlo, entre otros) que iban reemplazando a las viejas glorias del último ascenso consumado 4 años antes, como Gilmar Villagrán, Rubén Agüero, Fabián Mainardi, Héctor Enrique y Ricardo Kuzemka, entre otros. Acaso hoy Defensa y Justicia esté, 4 años después del imborrable 2014 y con sus matices, en una situación similar.

Lanús 1996, dirigido por Héctor Cúper

No es poco que en éstos 2 últimos años Defensa y Justicia concrete 2 elogiables torneos de Primera, saliendo entre los 10 mejores equipos; que elimine a São Paulo en el mismísimo Morumbí brasilero y a América de Cali en el propio Pascual Guerrero colombiano y que sea una cuna de directores técnicos jóvenes que escriben su primer gran nombre en los currículum vitae vistiendo el buzo verdeamarillo. Y ni hablar de la cantidad de jugadores que llegan en un cuasi anonimato y de aquí escalan peldaños en sus carreras profesionales. Hoy no es alocado escuchar apellidos que fueron jugadores del Halcón y están esparcidos en diversos equipos de Primera y del continente. Defensa y Justicia empezó no solo a jugar, sino a respirar y convivir con las luces de Primera augurando, a juzgar por el presente, una prolongada permanencia.

En la noche del sábado se vio un partido dónde el local, exponente máximo hoy de ésta región del Gran Buenos Aires, nunca claudicó en su afán de buscar la victoria, esa misma que hizo golear a América en Colombia, que se le negó ante River y que consiguió contra Boca y la Academia. Es Defensa el que conserva ese espíritu de ascenso, esa alma bohemia -los mismos hinchas lo definen como “el club de barrio más grande del fútbol Argentino”- y ese arraigo popular que crece día a día y año a año, algo que en sus años y conquistas en Primera jamás pudo conseguir, por ejemplo, Arsenal de Sarandí.

Lo expuesto líneas arriba denota algo grande que empieza a gestarse, que está en la etapa final de la incubación y que, de a poco, empieza a afianzarse, a madurar. Es la línea imaginaria de la que les hablaba. El Lanús de 1996 rompió el cascarón de la tibieza inicial en la Primera “A” e inauguró una etapa gigantesca ¿Será el Defensa y Justicia de Juan Pablo Vojvoda el espejo de aquél recordado Lanús de Héctor Cúper? El tiempo (mediato) lo dirá. La realidad actual es un indicio deportivo de que va por esa buena senda. En lo institucional, con la construcción del Microestadio cubierto a la vuelta de la esquina, también.

Es solo cuestión de esperar y, en el mientras tanto, festejar y disfrutar.

(Fotos: Marcelo Carroll y Revista archivo El Gráfico)

 

 

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