(Radio GBA) La huelga convocada para éste martes por la Confederación Genera del Trabajo y a la que adhirieron otras centrales obreras, como la CTA, mostró un panorama de mínima actividad en nuestra región. A diferencia de otros paros generales, éste se caracterizó por las persianas bajas de muchas PyMEs y pocos transeúntes en las calles. Toda actividad comercial se vio circunscripta a los comercios de proximidad, como almacenes, panaderías y supermercados chinos; otros, como casas de repuestos, ferreterías y rubros afines, optaron por bajar las persianas después del mediodía debido a la casi nula presencia de clientela.

Como siempre ocurre, los gremios hablan de una “paro exitoso” y desde el gobierno esgrimen que ese éxito es producto de la no presencia del transporte público. Y ambas partes, como desde los tiempos remotos de cada huelga en el país, tienen razón. Es que un paro es una especie de “llamada de atención” al gobierno de turno por algo que se considera mal. Entonces, esa llamada de atención se hace reduciendo al mínimo la actividad, y eso se logra con la adhesión de los gremios del transporte. Hoy Cambiemos reniega de esa forma de “parar”, pero la acompañaba cuando esa metodología garantizaba el éxito de un paro contra el gobierno de Cristina Kirchner quien, a su vez, en su momento renegaba de la adhesión del transporte y hoy desde su espacio nada dicen. Siempre fue así.

Pero lo concreto es que, encima, en medio del paro general y con Macri en plena reunión con el FMI, se conoce la renuncia de Caputo del Banco Central. Un poco de nafta súper -esa que tanto cuesta hoy en día para aliemtnar los tanques de cada automóvil- para apagar el fuego de la economía…

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