(Claudio Blanco) Apenas el árbitro Pompei pitó el final del partido que Colón le ganó a Defensa por 3 a 1, Vivas se fue con gesto adusto. Hasta ahí nada fuera de lo normal tras una derrota. Pero dentro del vestuario algo ocurrió: tras algunos minutos, el ahora extécnico de Defensa salió raudo y sin hacer declaraciones. “¡No se qué va a hacer Nelson!” me escribió un dirigente mientras su cabeza ya estaba de lleno en lo que sería su trabajo inmediato: contratar un nuevo entrenador. Fue una frase que sonaba a algún encontronazo previo. En esos instantes, el celular de Vivas sonaba y respondía que “no” a cada intento de otros dirigentes para que no se apresure y revea su decisión. Minutos más tarde, el club confirmaba de manera oficial la salida de Nelson David Vivas.

Antes, había dejado -acertadamente- a Luis Jerez Silva en Varela, ya que ni lo concentró, y en la primera media hora sacó de la cancha a Pablo Alvarado -también de manera acertada- debido a su escaso rendimiento. Corrigió a tiempo, dentro de lo poco que tiene en la línea defensiva, mientras que del medio hacia adelante Defensa es un equipo de temer. Con todo, los problemas defensivos son un gran inconveniente, pero no tanto como para hacer saltar los fusibles de un director técnico. Como tampoco lo fueron los resultados: en 6 partidos (cuatro en Super Liga, uno de Copa Argentina y el restante en la Copa Sudamericana), cosechó derrotas ante Chapecoense (por 1 a 0 y luego los penales nos dejaron en el camino) y ante Unión y Colón en las últimas semanas, ambas por 3 a 1. Antes había igualado con Gimnasia 4 a 4 y le había ganado a Temperley 2 a 0 en cancha de Racing y a Estudiantes, en La Plata.  No es una estadística excelente, pero tampoco lo es como para un cambio de DT, más aún cuando tras una buena pretemporada, el equipo aún estaba buscando su identidad y algunos jugadores aún se están conociendo.

Por todo lo apuntado en el párrafo anterior, es lógico pensar (cuando aún las partes no han aclarado los porqué) que la renuncia indeclinable de Vivas fue por otro motivo: o bien intuía que el el plantel no le respondería ante los cambios que empezaban a llegar implacables o las diferencias con algún dirigente se hacían imposibles de sobrellevar.

Como sea, ahora Defensa y Justicia debe salir al mercado de técnicos a buscar a uno urgente. El viernes recibe a Huracán, quizás con técnico interino. Pablo Lavallén, Gabriel Heinze y Gabriel Milito (dirige en Chile de manera errática a O’Higgins) son los primeros nombres en danza. Quizás algún tapado, vaya uno a saber. Que sea lo que deba ser, y con toda la suerte. Los técnicos pasan, Defensa y Justicia, la institución, continúa, como el devenir del torneo de Primera y la pasión de sus hinchas que es, en definitiva, lo que nos importa. Que sea con suerte.

¡Ah! ¿Qué cómo salió Defensa ante Colón? Perdió 3 a 1. Esa es otra histoira. Eso ya quedó en el olvido.

(Foto: Leo Lett)

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